¿Estaré
haciendo lo correcto? Esa frase quema mis recuerdos, ¿qué podía responder?
Deshacer todos los preparativos y las decisiones que nos llevaron a este
punto no era una opción, cómo podría yo
influir en esta importante decisión y poner mis sentimientos sobre todo, dañar
a muchas personas con una simple respuesta, ¡no! no podía, simplemente no podía.
Nos abrazamos como si nos despidiéramos para siempre, tan fuerte y apretado que
sentía los latidos de su corazón a mil por hora, sus lágrimas me mojaron la mejilla
y yo sólo deseaba decir: “¡te amo, no es lo correcto! “ Pero me tragué las
palabras en un llanto con sabor a hiel, sentía la garganta tan apretada que
apenas podía respirar y sabía que debía quebrar ese momento y decir algo
positivo, pero me moría por dentro y la amargura no dejaba que las palabras
salieran de mi boca.
Él lloraba y me
apretaba cada vez con mayor fuerza, yo me aferraba a él como si fuera a morir y
quisiera evitar que el destino cruel lo arrebatara de mi lado, ¿y si tal vez
hubiésemos hecho las cosas de otra manera?, ¿si no nos hubiéramos equivocado?,
como deseaba borrar el pasado y empezar de nuevo, que el tiempo nos devolviera
lo perdido.
Maldije en mi mente al tiempo por no ofrecernos más, al destino por
hacer que nos demos cuenta tarde de lo que debíamos conocer en un principio,
maldije todo en lo que creía y me derrumbé…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario